El colesterol alto puede motivar el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.
En el Alzheimer, se sospecha que juega un papel determinante en la aparición de la enfermedad neurodegenerativa el colesterol. Y esta sospecha la acaba de confirmar un nuevo estudio que publica la revista Neurology.
El trabajo asegura que las personas con colesterol alto pueden tener un riesgo mayor de desarrollar enfermedad de Alzheimer. «Hemos encontrado que los niveles elevados de colesterol se relacionaron con la presencia de placas cerebrales asociadas con la enfermedad de Alzheimer», señala el autor del estudio, Kensuke Sasaki, de la Universidad de Kyushu en Fukuoka (Japón).
Para el estudio, se valoraron los niveles de colesterol de 2.587 personas de 40 y 79 años que no tenían signos de la enfermedad de Alzheimer. A continuación se examinaron las autopsias de147 personas que habían fallecido después de un largo período de observación (10 a 15 años). De ellos, 50 personas (34%), habían sido diagnosticadas de demencia antes de morir.
Las autopsias analizaron la presencia de las placas en el cerebro de acúmulos de la proteína amiloide o la presencia de una acumulación de una proteína diferente, tau, que se produce dentro de las células nerviosas.
Las personas con niveles altos de colesterol (más de 5,8 mmol / L), tenían más placas cerebrales en comparación con aquellos con los niveles de colesterol normales o bajos. Un total de 86% de las personas con colesterol alto tenían placas cerebrales, cifra que era sólo del 62% en las personas con bajos niveles de colesterol.
El estudio, dice Sasaki, muestra que los niveles altos de colesterol pueden contribuir directa o indirectamente a las placas en el cerebro, dijo Sasaki, «pero los fracasos en los ensayos con medicamentos reductores del colesterol en la enfermedad de Alzheimer significa que no hay una relación simple entre la reducción del colesterol y la prevención de la enfermedad de Alzheimer».
Fuente y texto completo en neurology.org: 16/sep/2011 Neurology. 2011 Sep;77(11):1068-1075 .
Dedico este espacio a todos los afectados con familiares de Alzheimer u otras demencias. Encuentra información acerca de las etapas de la enfermedad, consejos sobre qué hacer a medida que ésta avanza y sobretodo apoyo psicológico. No estás solo, hay personas que estan pasando por lo mismo que tú, podeis utilizar este espacio como punto de encuentro. No intentes hacer frente a la enfermedad de tu padre, madre, pareja, hermano/a... tu solo/a, es imposible y agotador. Pide ayuda.
viernes, 23 de marzo de 2012
jueves, 23 de febrero de 2012
Impacto del tabaquismo sobre el deterioro cognitivo en la vejez temprana. El Estudio de Cohorte Whitehall II.
El tabaquismo es un posible factor de riesgo para la demencia, aunque su impacto puede haber sido subestimado en las poblaciones de edad avanzada debido a la vida más corta de los fumadores.
Objetivo. Examinar la asociación entre los antecedentes de tabaquismo y el deterioro cognitivo en la transición de la edad madura hasta la vejez.
Diseño. Estudio de cohorte.
Escenario. El estudio Whitehall II. La primera evaluación cognitiva se realizó en 1997 a 1999, se repitió en 2002 a 2004 y 2007 a 2009.
Participantes. Los datos son de 5099 hombres y 2137 mujeres en el estudio Whitehall II, edad media 56 años (rango, 44-69 años) en la primera evaluación cognitiva.
Principales medidas de resultado. La batería de pruebas cognitivas se compuso de pruebas de memoria, vocabulario, función ejecutiva (compuesto de una prueba de razonamiento y 2 pruebas de fluidez), y una puntuación cognitiva global que resume el desempeño en todas las 5 pruebas. El consumo de tabaco se realizó en el período de estudio. Modelos lineales mixtos se utilizaron para evaluar la asociación entre antecedentes de tabaquismo y el deterioro cognitivo de 10 años, expresado en puntuaciones z.
Resultados. En los hombres, 10 años de declive cognitivo en todas las pruebas excepto en el vocabulario entre los no fumadores osciló entre un cuarto y un tercio de la desviación estándar de referencia. Se observó un declive cognitivo más rápido entre los fumadores actuales en comparación con los no fumadores en los hombres (diferencia media en 10 años de declive en la cognición global = -0,09 [IC del 95%, -0,15 a -0,03] y la función ejecutiva = -0,11 [IC del 95%, -0,17 a -0,05]). Los recientes ex-fumadores tenían un mayor deterioro en la función ejecutiva (-0,08 [IC del 95%, -0,14 a -0,02]), mientras que el declive en ex fumadores a largo plazo fue similar a la de los no fumadores. En los análisis que además tuvieron en cuenta el abandono y la muerte, estas diferencias fueron de 1,2 a 1,5 veces más grande. En las mujeres, el deterioro cognitivo no varía en función de la condición de fumadora.
Conclusiones. En comparación con los no fumadores, los fumadores masculinos de mediana edad experimentaron un declive cognitivo más rápido en el conocimiento global y la función ejecutiva. En los ex fumadores con al menos un cese de 10 años, no hubo efectos adversos sobre el deterioro cognitivo.
Para acceder al texto completo consulte las características de suscripción de la fuente original: archpsyc.ama-assn.org/
Objetivo. Examinar la asociación entre los antecedentes de tabaquismo y el deterioro cognitivo en la transición de la edad madura hasta la vejez.
Diseño. Estudio de cohorte.
Escenario. El estudio Whitehall II. La primera evaluación cognitiva se realizó en 1997 a 1999, se repitió en 2002 a 2004 y 2007 a 2009.
Participantes. Los datos son de 5099 hombres y 2137 mujeres en el estudio Whitehall II, edad media 56 años (rango, 44-69 años) en la primera evaluación cognitiva.
Principales medidas de resultado. La batería de pruebas cognitivas se compuso de pruebas de memoria, vocabulario, función ejecutiva (compuesto de una prueba de razonamiento y 2 pruebas de fluidez), y una puntuación cognitiva global que resume el desempeño en todas las 5 pruebas. El consumo de tabaco se realizó en el período de estudio. Modelos lineales mixtos se utilizaron para evaluar la asociación entre antecedentes de tabaquismo y el deterioro cognitivo de 10 años, expresado en puntuaciones z.
Resultados. En los hombres, 10 años de declive cognitivo en todas las pruebas excepto en el vocabulario entre los no fumadores osciló entre un cuarto y un tercio de la desviación estándar de referencia. Se observó un declive cognitivo más rápido entre los fumadores actuales en comparación con los no fumadores en los hombres (diferencia media en 10 años de declive en la cognición global = -0,09 [IC del 95%, -0,15 a -0,03] y la función ejecutiva = -0,11 [IC del 95%, -0,17 a -0,05]). Los recientes ex-fumadores tenían un mayor deterioro en la función ejecutiva (-0,08 [IC del 95%, -0,14 a -0,02]), mientras que el declive en ex fumadores a largo plazo fue similar a la de los no fumadores. En los análisis que además tuvieron en cuenta el abandono y la muerte, estas diferencias fueron de 1,2 a 1,5 veces más grande. En las mujeres, el deterioro cognitivo no varía en función de la condición de fumadora.
Conclusiones. En comparación con los no fumadores, los fumadores masculinos de mediana edad experimentaron un declive cognitivo más rápido en el conocimiento global y la función ejecutiva. En los ex fumadores con al menos un cese de 10 años, no hubo efectos adversos sobre el deterioro cognitivo.
Para acceder al texto completo consulte las características de suscripción de la fuente original: archpsyc.ama-assn.org/
martes, 17 de enero de 2012
Los mayores que duermen mal tienen mayor deterioro cognitivo.
Las quejas que manifiestan las personas mayores relativas a su calidad y conciliación del sueño "podrían influir" en su capacidad de aprendizaje y memoria, según revela el estudio 'Influencia de las quejas subjetivas de sueño sobre variables cognitivas en una muestra de personas mayores', que recoge el libro de ponencias del '53 Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología', que se ha celebrado en Andalucía.
Este estudio, parte de la premisa de que los criterios biológicos del sueño, "en especial una reducción del tiempo del sueño", parecen estar asociados "con un empeoramiento cognitivo a lo largo del ciclo vital".
No obstante, los autores de esta investigación, de la Fundación INGEMA de Donostia, admiten que "no está claro" si los parámetros subjetivos del sueño están relacionados con un decremento de las funciones cognitivas en la vejez, siendo además "pocos" los estudios al respecto.
Por ello, su estudio se ha centrado en analizar si los factores subjetivos del sueño "muestran una relación significativa" con el funcionamiento cognitivo en una muestra de personas mayores. Para tal fin, el presente trabajo analizó a 84 personas, con una media de edad de 70 años.
En concreto, estas personas fueron evaluadas con un cuestionario sobre calidad subjetiva del sueño, extraído del Estudio Longitudinal Envejecer en España (ELES), y una serie de pruebas integradas en el 'The Cambridge Neuropsychological Test Automated Battery' (CANTAB), como son el Aprendizaje de Pares Asociados (PAL) para memoria visual y aprendizje, y el cambio de Set Intra y Extra-dimensional (IED) para medir el cambio y flexibilidad de la atención.
Además, se dividió la muestra en dos grupos. Uno compuesto por personas que no manifestaban mostrar dificultades (o al menos solo de forma ocasional) relacionadas con la conciliación o mantenimiento del sueño; y un segundo grupo de personas que declaraban tener dificultad varios, la mayoría o todos los días.
Una vez analizadas las diferencias de medias para el funcionamiento cognitivo entre de los dos grupos descritos, los especialistas extrajeron entre sus principales resultados el que el grupo con menos dificultades de sueño "mostraba significativamente menos errores en la prueba del aprendizaje de pares asociados", además de que "necesitaba de un menor promedio de ensayos para completar dicha prueba correctamente". Por contra, no se hallaron diferencias significativas para las puntuaciones del IED.
A la vista de estos resultados, los autores del mismo sugieren que "las quejas percibidas por las personas mayores relativas a su sueño podrían influir en su capacidad de aprendizaje y memoria". Por este motivo, instan además a que futuros estudios "deberán determinar si puede constituirse como un factor a tener en cuenta para predecir un mayor deterioro cognitivo en la edad avanzada".
10/ene/2012 · Europa Press. 2012 Ene
Este estudio, parte de la premisa de que los criterios biológicos del sueño, "en especial una reducción del tiempo del sueño", parecen estar asociados "con un empeoramiento cognitivo a lo largo del ciclo vital".
No obstante, los autores de esta investigación, de la Fundación INGEMA de Donostia, admiten que "no está claro" si los parámetros subjetivos del sueño están relacionados con un decremento de las funciones cognitivas en la vejez, siendo además "pocos" los estudios al respecto.
Por ello, su estudio se ha centrado en analizar si los factores subjetivos del sueño "muestran una relación significativa" con el funcionamiento cognitivo en una muestra de personas mayores. Para tal fin, el presente trabajo analizó a 84 personas, con una media de edad de 70 años.
En concreto, estas personas fueron evaluadas con un cuestionario sobre calidad subjetiva del sueño, extraído del Estudio Longitudinal Envejecer en España (ELES), y una serie de pruebas integradas en el 'The Cambridge Neuropsychological Test Automated Battery' (CANTAB), como son el Aprendizaje de Pares Asociados (PAL) para memoria visual y aprendizje, y el cambio de Set Intra y Extra-dimensional (IED) para medir el cambio y flexibilidad de la atención.
Además, se dividió la muestra en dos grupos. Uno compuesto por personas que no manifestaban mostrar dificultades (o al menos solo de forma ocasional) relacionadas con la conciliación o mantenimiento del sueño; y un segundo grupo de personas que declaraban tener dificultad varios, la mayoría o todos los días.
Una vez analizadas las diferencias de medias para el funcionamiento cognitivo entre de los dos grupos descritos, los especialistas extrajeron entre sus principales resultados el que el grupo con menos dificultades de sueño "mostraba significativamente menos errores en la prueba del aprendizaje de pares asociados", además de que "necesitaba de un menor promedio de ensayos para completar dicha prueba correctamente". Por contra, no se hallaron diferencias significativas para las puntuaciones del IED.
A la vista de estos resultados, los autores del mismo sugieren que "las quejas percibidas por las personas mayores relativas a su sueño podrían influir en su capacidad de aprendizaje y memoria". Por este motivo, instan además a que futuros estudios "deberán determinar si puede constituirse como un factor a tener en cuenta para predecir un mayor deterioro cognitivo en la edad avanzada".
10/ene/2012 · Europa Press. 2012 Ene
domingo, 11 de septiembre de 2011
TERAPIA CON ANIMALES EN PACIENTES ANCIANOS CON ENFERMEDAD MENTAL
Resumen
Antecedentes: Evaluar los efectos de la terapia con animales sobre la función cognitiva, el estado de ánimo y la calidad de vida percibida en pacientes ancianos hospitalizados (edad media 84,7 años, 95,2% mujeres) afectados de demencia, depresión y psicosis.
Métodos: Se administraron el Mini Examen del Estado Mental (MMSE) y la Escala de Depresión Geriátrica 15- ítems (GDS) a 10 pacientes (grupo mascota) y 11 controles (grupo control) junto con un cuestionario de autopercepción de calidad de vida, antes y después de una intervención de terapia con animales que duró 6 semanas. Las puntuaciones medias de MMSE y GDS se compararon entre y dentro de los grupos con la prueba t de Student.
Resultados: Tanto el grupo de mascotas como el grupo control mejoraron en GDS y MMSE. Dentro del grupo de mascotas, los síntomas de GDS se redujeron en un 50% (de 5,9 a 2,7, P = 0,013), mientras que la puntuación media en MMSE aumentó en un 4,5 (P = 0,060). La comparación entre los grupos mostró un efecto positivo de la intervención de la terapia con animales en GDS (P = 0,070). La mayoría de los participantes informaron de una mejora de su calidad de vida percibida.
Conclusiones: La terapia con animales es eficaz en la mejora de los síntomas depresivos y la función cognitiva en los residentes de centros de atención a largo plazo con enfermedad mental.
Para acceder al texto completo consulte las características de suscripción de la fuente original: onlinelibrary.wiley.com/journal/10.1111/(ISSN)1479-8301
Antecedentes: Evaluar los efectos de la terapia con animales sobre la función cognitiva, el estado de ánimo y la calidad de vida percibida en pacientes ancianos hospitalizados (edad media 84,7 años, 95,2% mujeres) afectados de demencia, depresión y psicosis.
Métodos: Se administraron el Mini Examen del Estado Mental (MMSE) y la Escala de Depresión Geriátrica 15- ítems (GDS) a 10 pacientes (grupo mascota) y 11 controles (grupo control) junto con un cuestionario de autopercepción de calidad de vida, antes y después de una intervención de terapia con animales que duró 6 semanas. Las puntuaciones medias de MMSE y GDS se compararon entre y dentro de los grupos con la prueba t de Student.
Resultados: Tanto el grupo de mascotas como el grupo control mejoraron en GDS y MMSE. Dentro del grupo de mascotas, los síntomas de GDS se redujeron en un 50% (de 5,9 a 2,7, P = 0,013), mientras que la puntuación media en MMSE aumentó en un 4,5 (P = 0,060). La comparación entre los grupos mostró un efecto positivo de la intervención de la terapia con animales en GDS (P = 0,070). La mayoría de los participantes informaron de una mejora de su calidad de vida percibida.
Conclusiones: La terapia con animales es eficaz en la mejora de los síntomas depresivos y la función cognitiva en los residentes de centros de atención a largo plazo con enfermedad mental.
Para acceder al texto completo consulte las características de suscripción de la fuente original: onlinelibrary.wiley.com/journal/10.1111/(ISSN)1479-8301
martes, 26 de abril de 2011
PERFIL DEL CUIDADOR
En España hay actualmente más de 600.000 enfermos de Alzheimer, siendo la primera entre las enfermedades neurodegenerativas, así como la primera causa de demencia en la población anciana. Además, en el 80% de los casos son las familias quienes asumen, en el propio domicilio, los cuidados de estos enfermos.
La sobrecarga del cuidador es un concepto que hace referencia a los efectos negativos que la tarea del cuidado tiene sobre la salud del cuidador, que “en un 40-75% de los casos pueden presentar patologías psicológicas relacionadas con el estrés. Además, los daños experimentados en el cuidador pueden repercutir en la capacidad de cuidar, y a su vez, en una temprana institucionalización”,
El cuidador principal de un enfermo de Alzheimer suele ser en España una mujer (superan en proporción 4:1 a los varones), hijas (60%) o cónyuge (30%) del enfermo, que actúa generalmente en solitario ya que rara es la familia en la que sus miembros trabajen realmente equitativamente “en equipo” a la hora de cuidar al enfermo. Este cuidador principal va asumiendo paulatinamente la mayor parte de las tareas del cuidar, hasta llegar realmente a no hacer casi otra cosa en su vida personal sino dedicarse 24 horas al día a esta labor.
Por otra parte, se estima que alrededor de un 40% de los cuidadores no reciben ayuda de ninguna otra persona, ni siquiera de familiares cercanos. Sin embargo también es cierto que tienden a rechazar el apoyo exterior aún necesitándolo mucho, a veces por sentimientos de culpa u obligación moral. El uso de recursos institucionales es muy bajo ya que sólo en el 15% de las familias existe apoyo municipal o autonómico de servicios sociales.
Fuente: Médicos y Pacientes
La sobrecarga del cuidador es un concepto que hace referencia a los efectos negativos que la tarea del cuidado tiene sobre la salud del cuidador, que “en un 40-75% de los casos pueden presentar patologías psicológicas relacionadas con el estrés. Además, los daños experimentados en el cuidador pueden repercutir en la capacidad de cuidar, y a su vez, en una temprana institucionalización”,
El cuidador principal de un enfermo de Alzheimer suele ser en España una mujer (superan en proporción 4:1 a los varones), hijas (60%) o cónyuge (30%) del enfermo, que actúa generalmente en solitario ya que rara es la familia en la que sus miembros trabajen realmente equitativamente “en equipo” a la hora de cuidar al enfermo. Este cuidador principal va asumiendo paulatinamente la mayor parte de las tareas del cuidar, hasta llegar realmente a no hacer casi otra cosa en su vida personal sino dedicarse 24 horas al día a esta labor.
Por otra parte, se estima que alrededor de un 40% de los cuidadores no reciben ayuda de ninguna otra persona, ni siquiera de familiares cercanos. Sin embargo también es cierto que tienden a rechazar el apoyo exterior aún necesitándolo mucho, a veces por sentimientos de culpa u obligación moral. El uso de recursos institucionales es muy bajo ya que sólo en el 15% de las familias existe apoyo municipal o autonómico de servicios sociales.
Fuente: Médicos y Pacientes
jueves, 14 de abril de 2011
Reuniones semanales para cuidadores principales de enfermos de Alzheimer
Realizamos terapias de grupo para familiares de enfermos de Alzheimer u otras demencias para prevenir y tratar la sobrecarga y el estado emocional negativo que supone la convivencia con un enfermo de Alzheimer.
La intervención terapéutica se dirige a cumplir los siguientes objetivos principales:
Apoyo para entender y expresar sus propias emociones
Aceptación de la enfermedad por parte del cuidador
Afrontamiento de la situación
Reducción del estrés
Pautas de manejo del enfermo y cambio de conductas desadaptativas
Evitar la sobrecarga física y emocional
Potenciar un estilo de vida más saludable
La intervención terapéutica se dirige a cumplir los siguientes objetivos principales:
Apoyo para entender y expresar sus propias emociones
Aceptación de la enfermedad por parte del cuidador
Afrontamiento de la situación
Reducción del estrés
Pautas de manejo del enfermo y cambio de conductas desadaptativas
Evitar la sobrecarga física y emocional
Potenciar un estilo de vida más saludable
ESTIMULACIÓN COGNITIVA. QUÉ ES LA E.C. Y A QUIÉN VA DIRIGIDA
ESTIMULACIÓN COGNITIVA PARA MAYORES- TALLERES DE MEMORIA
A lo largo del ciclo vital, las funciones cognitivas experimentan una serie de cambios. Estos cambios pueden traducirse con la presencia de déficits cognitivos o de pérdida de memoria, olvidos frecuentes, que interfieren en la realización de actividades complejas.
Cuando hablamos de deterioro cognitivo hacemos referencia a toda alteración de las capacidades mentales superiores: memoria, razonamiento abstracto, concentración, atención, cálculo, praxias…Cuando estas funciones se ven alteradas aparecen limitaciones que pueden afectar a la autonomía y a la calidad de vida de las personas que las sufren y de las que están a su alrededor.
De hecho los factores de riesgo principales para padecer un deterioro cognitivo guardan mucha relación con la demencia. Las personas mayores a partir de los 65 años tienen un riesgo elevado de padecer alguna enfermedad que repercuta en el estado de su cognición, y este riesgo aumenta cuando las condiciones ambientales son poco estimulantes. La estimulación cognitiva ayuda a preservar las capacidades intelectuales y a prevenir estados de depresión asociados a la edad manteniendo la independencia en muchas de las actividades de la vida diaria y disminuyendo el riesgo de que el deterioro empeore.
Áreas básicas que se refuerzan en terapias de estimulación cognitiva:
Orientación: de persona, temporal y espacial.
Memoria: memoria a corto y a largo plazo, recuerdo diferido, memoria de trabajo y fijación.
Atención: selección de estímulos adecuados, concentración.
Cálculo: leer, escribir, comprender números y realizar cálculos aritméticos básicos.
Lenguaje: habla espontánea, denominación de objetos, comprensión, repetición, expresión escrita y lectura comprensiva.
Funciones ejecutivas: favorecen el autocuidado y una conducta adaptativa.
Praxias: coordinación de ciertos movimientos intencionalmente
Gnosias: reconocimiento de objetos a través de los sentidos
A lo largo del ciclo vital, las funciones cognitivas experimentan una serie de cambios. Estos cambios pueden traducirse con la presencia de déficits cognitivos o de pérdida de memoria, olvidos frecuentes, que interfieren en la realización de actividades complejas.
Cuando hablamos de deterioro cognitivo hacemos referencia a toda alteración de las capacidades mentales superiores: memoria, razonamiento abstracto, concentración, atención, cálculo, praxias…Cuando estas funciones se ven alteradas aparecen limitaciones que pueden afectar a la autonomía y a la calidad de vida de las personas que las sufren y de las que están a su alrededor.
De hecho los factores de riesgo principales para padecer un deterioro cognitivo guardan mucha relación con la demencia. Las personas mayores a partir de los 65 años tienen un riesgo elevado de padecer alguna enfermedad que repercuta en el estado de su cognición, y este riesgo aumenta cuando las condiciones ambientales son poco estimulantes. La estimulación cognitiva ayuda a preservar las capacidades intelectuales y a prevenir estados de depresión asociados a la edad manteniendo la independencia en muchas de las actividades de la vida diaria y disminuyendo el riesgo de que el deterioro empeore.
Áreas básicas que se refuerzan en terapias de estimulación cognitiva:
Orientación: de persona, temporal y espacial.
Memoria: memoria a corto y a largo plazo, recuerdo diferido, memoria de trabajo y fijación.
Atención: selección de estímulos adecuados, concentración.
Cálculo: leer, escribir, comprender números y realizar cálculos aritméticos básicos.
Lenguaje: habla espontánea, denominación de objetos, comprensión, repetición, expresión escrita y lectura comprensiva.
Funciones ejecutivas: favorecen el autocuidado y una conducta adaptativa.
Praxias: coordinación de ciertos movimientos intencionalmente
Gnosias: reconocimiento de objetos a través de los sentidos
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